MANDARINA DUCK: UN VIAJE ITALIANO DESDE 1977
Siempre en movimiento
Mandarina Duck fue fundada en Bolonia en 1977 por Paolo Trento y Pietro Mannato con una idea simple y revolucionaria: convertir los bolsos en objetos inteligentes, funcionales, ligeros y coloridos. En un mercado de artículos de cuero aún dominado por códigos tradicionales, materiales clásicos y paletas de colores convencionales, Mandarina Duck introdujo una nueva visión: bolsos y equipajes diseñados no como simples contenedores, sino como instrumentos de libertad cotidiana. Objetos técnicos, ligeros, resistentes y coloridos, creados para una generación urbana, curiosa y dinámica.
Una historia en movimiento
Con el tiempo, esta energía se expandió del producto a la comunicación, del viaje al comercio minorista, del arte a la tecnología, de la ciudad al archivo. Una bolsa nunca es solo una bolsa: es un objeto funcional que se convierte en un lenguaje.
Desde entonces, cada colección, cada campaña y cada espacio comercial ha expresado el mismo instinto: moverse de manera diferente. Cruzar ciudades, aeropuertos, oficinas, viajes, cambios culturales y nuevos estilos de vida con objetos diseñados para durar, adaptarse y sorprender.
El nombre de la marca está inspirado en el mandarin duck: un ave migratoria colorida, resistente al agua y conocida como una fiel compañera de viaje. Una metáfora perfecta para una marca que, desde el primer día, eligió hablar sobre movimiento, color, función y el deseo de descubrir.
Esta es la historia de Mandarina Duck.
1977 - El nacimiento de Utility y la revolución del color
Utility nació y el mundo de los artículos de cuero cambió de dirección.
Práctico, sin esfuerzo e informal, Utility rompió con la idea tradicional del bolso. En un mercado dominado por productos clásicos, formales y casi monocromáticos, Mandarina Duck introdujo una nueva gramática: materiales técnicos, ligereza, resistencia, repelencia al agua y una gama de colores inmediatamente reconocible.
El material caucho, inconfundible al tacto, se convirtió en una de las primeras señas distintivas de la marca. El bolso dejó de ser solo un accesorio elegante para convertirse en un objeto útil, cotidiano y dinámico. Podía acompañar el trabajo, el ocio, la escuela, los viajes y la ciudad.
Con Utility, Mandarina Duck cambió de perspectiva: el bolso se convirtió en un objeto personal y cotidiano, diseñado para moverse con la persona que lo lleva, adaptarse a diferentes contextos y expresar una idea de libertad, función y descubrimiento.
Utility se convirtió en el primer manifiesto de la marca, abriendo el camino a las ideas que definirían a Mandarina Duck en los años venideros.
1979 - Bolsos Inigualables
Las primeras campañas contaron la historia de Mandarina Duck con un lenguaje directo, irónico y memorable. Los bolsos se volvieron “imbatibles”: resistentes, suaves, ligeros y listos para cualquier cosa.
En un archivo lleno de titulares fuertes e ilustraciones, el bolso se presenta como un pequeño invento inteligente: práctico, cómodo y diseñado para la vida cotidiana, pero siempre inesperado.
Mensajes como “Mandarina es cómodo”, “Mandarina es fuerte” y “Mandarina está contigo, todos los días” tradujeron las cualidades del producto en una actitud clara.
El producto nunca se describe solo por lo que contiene, sino por lo que permite hacer a las personas: cruzar la ciudad, tomar un avión, enfrentar lo inesperado y llevar su propio mundo consigo.
1981 - Tank: la protección se convierte en diseño
A principios de los años ochenta, Mandarina Duck siguió planteando una pregunta muy concreta: ¿cómo puede una bolsa volverse más resistente, más práctica y más cercana a la vida real?
La respuesta fue Tank.
El nombre evoca la solidez de un vehículo blindado, pero el producto traduce esa fuerza en una nueva forma: semirrígida, protectora, funcional e inconvencional. Los perfiles de goma protegen el producto de los impactos, mientras que la superficie acanalada se convierte en un signo de diseño fuerte, casi arquitectónico.
Tank combina robustez y suavidad, técnica y estilo, protección y color. Es una línea diseñada para moverse sin miedo, acompañando el viaje, el trabajo y la vida cotidiana con la seguridad de un objeto construido para durar. Con Tank, Mandarina Duck demostró que la funcionalidad puede tener carácter y que la resistencia puede convertirse en diseño.
1984 - Un globo aerostático sobre Bolonia
A mediados de los años ochenta, Mandarina Duck llevó su imaginación más allá de la página publicitaria y la convirtió en un evento.
En 1984, un globo aerostático de Mandarina Duck sobrevoló Bolonia, convirtiéndose en un episodio urbano, espectacular y popular. Los artículos de la época describen el vuelo sobre la Piazza Maggiore y el entusiasmo del público, especialmente entre los niños: el viaje, de ser un tema de comunicación, se convirtió en una experiencia compartida.
Fue un paso importante. La marca ya no se comunicaba solo a través de productos o campañas impresas; entró en el espacio público. La ciudad se convirtió en un escenario, el logo se movió por el cielo y el mundo imaginario de Mandarina Duck se volvió físico e inolvidable.
El globo aerostático se convirtió en el símbolo perfecto del espíritu de la marca en esos años: curioso, colorido, ligero, libre y más grande que la vida. Mientras el mundo hablaba de rendimiento y velocidad, Mandarina Duck eligió una forma más poética y sorprendente de viajar.
Para Mandarina Duck, viajar nunca ha sido solo un destino. Es una forma diferente de moverse y ver el mundo.
1984 - Sistema: revelando lo que otros ocultan
Con Sistema, Mandarina Duck introdujo una nueva intuición: hacer visible la estructura.
En una bolsa, lo que sostiene, organiza y protege suele estar oculto. Sistema hace lo contrario. Elementos Funcionales, detalles técnicos, espirales de acero y tubos transparentes se convierten en parte de la estética del producto.
Es una elección audaz, casi provocativa. La función no se disfraza; se declara. La construcción se convierte en lenguaje. El producto revela su inteligencia y transforma el accesorio en un objeto para ser observado además de usado.
Sistema expresa uno de los talentos más fuertes de Mandarina Duck: la capacidad de transformar la técnica en imaginación.
1985- “Por favor, no registrarse"
En los años ochenta, Mandarina Duck fortaleció su conexión con la aviación y la movilidad internacional. En los materiales de archivo vinculados a la experiencia Pan Am, el viaje aéreo se convierte en el escenario ideal para una nueva generación de bolsos: ligeros, prácticos, organizados y diseñados para simplificar cada viaje.
El tono es irónico, ilustrado y casi cinematográfico: bolsos de gran tamaño, personajes en miniatura, mostradores de facturación transformados en escenas teatrales y globos aerostáticos aterrizando en plazas de la ciudad.
Mandarina Duck no solo promete un accesorio. Propone una forma más inteligente de viajar: más fluida, más funcional y menos complicada.
Los titulares de la época lo dicen con inmediatez: “Mandarina nunca te hará perder un viaje.” “Al contrario, facilitará los procedimientos de salida.”
Entre facturaciones, aeropuertos, salidas y ciudades lejanas, el producto entra en un imaginario internacional moderno. El bolso se convierte en un compañero de viaje, un aliado del movimiento, una herramienta cotidiana para quienes cruzan el mundo con practicidad y ligereza.
1987 - Alphaduck: el negocio pierde su rigidez
En 1987, nació Alphaduck: la línea de negocio de Mandarina Duck.
El mundo laboral estaba cambiando. La gente viajaba más, se desplazaba entre ciudades, oficinas y aeropuertos, y buscaba objetos que pudieran ser elegantes sin volverse rígidos. Alphaduck respondió a esta transformación con un diseño esencial, compacto y sofisticado.
Las líneas se vuelven más limpias. Los detalles se reducen a lo esencial. La practicidad de los materiales sintéticos se une a la elegancia del cuero. Casi como una firma oculta, aparece un pequeño pato metálico: un detalle discreto e irónico que suaviza la seriedad del maletín de negocios.
Con Alphaduck, Mandarina Duck llevó su lenguaje al mundo empresarial: funcional, preciso y nunca predecible.
1988 - Hera: la elegancia encuentra un nuevo equilibrio
En 1988, Mandarina Duck presentó Hera, la primera línea de cuero de la marca, diseñada para interpretar la elegancia de una manera contemporánea y atemporal.
Las líneas son clásicas y rigurosas, pero suavizadas por el enfoque funcional e innovador de Mandarina Duck. El cierre de acero satinado se convierte en el detalle distintivo de la colección, mientras que la estructura del asa con broche se integra en la forma hasta casi desaparecer cuando no se usa.
Con Hera, Mandarina Duck demostró que el cuero también podía salir de los códigos tradicionales y volverse esencial, práctico y naturalmente contemporáneo.
1989 - Nudes: el producto es el protagonista
A finales de los años ochenta, Mandarina Duck llevó su lenguaje visual aún más lejos con una campaña provocativa, esencial y de gran impacto.
En Nudes, el cuerpo entra en la imagen, pero nunca se convierte en el único protagonista. Los bolsos cubren, definen y construyen la composición, convirtiéndose en el verdadero punto focal de la campaña. Los cuerpos masculinos y femeninos son tratados con la misma mirada: no como decoración, sino como superficies narrativas que aportan escala, fuerza y equilibrio al producto.
La provocación se mantiene controlada por una profunda elegancia. Colores saturados, contrastes marcados y composiciones limpias resaltan las formas de los bolsos y artículos de cuero, confirmando la actitud de la marca hacia la imagen como un espacio de experimentación.
Con Nudes, Mandarina Duck no solo muestra una colección. Construye un punto de vista: audaz, contemporáneo y profundamente reconocible.
1990 - MD20: las muchas formas de la libertad
Cuando comenzó la cuenta regresiva para el año 2000, Mandarina Duck creó MD20: una línea camaleónica diseñada para un nuevo deseo de transformarse continuamente, libre de condicionamientos, esquemas fijos y modelos impuestos.
MD20 se adapta a diferentes estilos de vida mediante formas versátiles y expresa su espíritu transformador a través del extraordinario efecto iridiscente de su tejido. Combina un uso inteligente del espacio con una meticulosa atención al detalle, incluyendo las asas ultraligeras que aún inspiran algunos de los diseños actuales de la marca.
Hoy, MD20 es una de las líneas más icónicas de Mandarina Duck. Marca un puente entre el presente y el futuro: los clásicos más queridos se reinventan mediante nuevas combinaciones, diseños y colores, realzando su estilo y versatilidad.
Los patrones también se han convertido en parte de la evolución de la línea, con motivos geométricos que crean un lenguaje lúdico y original al más puro estilo Mandarina Duck.
1994 - Fórmula 1: diseño a toda velocidad
En 1994, Mandarina Duck entró en el mundo de la Fórmula 1 como patrocinador del equipo Footwork Arrows, con referencias al Campeonato Mundial de F.1 y a Gianni Morbidelli.
Fue el encuentro de dos mundos fundados en el movimiento, la tecnología y el rendimiento. Por un lado, la velocidad extrema de la pista; por otro, la investigación en materiales, formas y soluciones funcionales que siempre ha definido a la marca.
La Fórmula 1 se convirtió en un nuevo espacio de expresión para Mandarina Duck: una arena internacional, competitiva y técnica en la que llevar su lenguaje visual y su idea de diseño.
No solo viajar. Aceleración. No solo función. Rendimiento.
1995 - La ventana invisible
En 1995, Mandarina Duck replanteó la forma misma en que un producto podía ser presentado.
La tienda no quería ser solo un escaparate. Quería convertirse en una historia. Las imágenes tomaron el protagonismo, desplazándose por paneles móviles como alas de escenario. Los productos permanecían en estantes continuos, suspendidos dentro de un espacio donde la luz, los materiales y las imágenes construían la experiencia.
Fue una idea adelantada a su tiempo: la tienda no como un simple lugar de venta, sino como un entorno narrativo. El producto no solo se exhibía; se colocaba dentro de una historia.
Mandarina Duck anticipó una idea que ahora es central en el comercio minorista: la tienda como un espacio inmersivo, cultural y experiencial.
1995 - Estado de ánimo: las bolsas comienzan a volar
Con la campaña Mood, Mandarina Duck transportó al público a un mundo suspendido. Los Bolsos aparecieron en paisajes inesperados: cielos escarlata, fondos marinos, campos de trigo. No fueron simplemente fotografiados. Flotaban, viajaban y ocupaban espacios tanto reales como imaginarios.
El Color se convirtió en un vehículo de escape. El producto se transformó en una presencia poética. La comunicación se alejó del lenguaje descriptivo y construyó un universo visual reconocible, capaz de inspirar sueños sin perder concreción.
Mood expresa perfectamente la forma en que Mandarina Duck interpreta el viaje: no solo como movimiento físico, sino como apertura mental.
1998 - Año 2037: el futuro, imaginado con ironía
A finales de los años noventa, Mandarina Duck miró hacia el futuro y creó una de sus campañas más visionarias: Año 2037.
El futuro imaginado por la marca no es apocalíptico, frío ni dominado por la tecnología. Es humano, sorprendente y a veces paradójico: un futuro en el que las reglas de la sociedad, la política, el deporte, los viajes y las relaciones han cambiado. Una mujer negra se convierte en Presidenta de los Estados Unidos, los playoffs de hockey sobre hielo se celebran en Nairobi, y una familia se reúne en Bagdad para comer hamburguesas, mientras que aeropuertos, instituciones y hábitos cotidianos se imaginan a través de escenarios inesperados.
Con esta campaña, Mandarina Duck utilizó el futuro para hablar del presente. Lo hizo con su tono más reconocible: irónico, inteligente, visionario, pero nunca alejado de la realidad. El mundo cambia, las personas cambian, las formas de vivir y viajar cambian. Los objetos de Mandarina Duck siguen siendo compañeros de ese movimiento: funcionales, duraderos, adaptables y diseñados para atravesar el tiempo sin perder relevancia.
Año 2037 expresa una de las ideas más fuertes de la marca: viajar no es solo a través del espacio, sino también a través del tiempo, las ideas y el cambio cultural.
2000 - Buscar Arte y Premio Mandarina Duck
En 2000, Mandarina Duck amplió su visión hacia el arte contemporáneo con Buscar for Art y el Mandarina Duck Award. Ubicado en el distrito Bovisa de Milán, el proyecto transformó antiguos espacios industriales en una plataforma para artistas emergentes, curadores internacionales y nuevos lenguajes visuales. Más que una iniciativa cultural, Buscar for Art reflejaba la identidad de la marca: regenerar espacios, conectar ideas y fomentar la experimentación. Guiado por la invitación a “Sé visionario, irónico y banal,” el proyecto encarnó movimiento, creatividad y pensamiento no convencional. Con Buscar for Art, Mandarina Duck convirtió la cultura en una extensión natural de su ADN. El viaje ya no era solo físico, sino también creativo, cultural y mental.
2000 - Tienda insignia de París: la tienda como instalación
A principios de los años 2000, Mandarina Duck llevó su enfoque experimental al comercio minorista a París.
La tienda insignia, diseñada con Droog y NL Architects, rompió con la lógica de un diseño convencional y uniforme. La tienda se convirtió en un camino formado por túneles, capullos, exhibiciones inesperadas, escaleras y superficies que cambiaban la relación entre el producto y el visitante.
Una vez más, Mandarina Duck trató el comercio minorista como un lenguaje. El producto no se mostraba simplemente; se colocaba dentro de una escenografía diseñada para generar curiosidad y deseo.
La tienda se convirtió en parte del recorrido.
2001 - Bolso Murano: la tecnología se encuentra con la poesía
Con Murano Bag, diseñado por Marcel Wanders, Mandarina Duck experimentó con un producto radical y poético.
La colección está inspirada en el soplado de vidrio de Murano y utiliza una tecnología innovadora basada en materiales en capas, calor, presión y aire. El bolso toma forma como si hubiera sido soplado, transformando un proceso técnico en un gesto casi artesanal.
Murano Bag expresa perfectamente la forma en que Mandarina Duck interpreta la innovación: no como un ejercicio técnico frío, sino como una invención sensible, visual y narrativa.
Diseño industrial, con un alma emocional.
2002-2004 - El ecosistema de estilo de vida: gafas, relojes y MINI
A principios de los años 2000, Mandarina Duck amplió su campo de acción y se posicionó cada vez más como una marca de estilo de vida. Fuentes en línea confirman acuerdos en gafas con Visibilia y resultados importantes en la producción de relojes con Seiko.
En 2004, la marca también entró en el mundo de MINI con un conjunto de bolsas desarrolladas para la Colección MINI 2004/2005. El proyecto incluyó trolley bags, bolsas de viaje, fundas para portátiles y mochilas, diseñadas para integrarse perfectamente con el espíritu del MINI Cabrio.
Mandarina Duck no se limitó a producir accesorios. Entró en diálogo con otros objetos icónicos de la movilidad contemporánea. Coches, bolsas, gafas y relojes se convirtieron en parte de una única idea de estilo dinámico.
2004 - Mandaring: venta minorista modular
En 2004, Mandarina Duck desarrolló un nuevo concepto de venta al por menor llamado Mandaring.
El proyecto trabajó con elementos modulares amarillos, anillos laminados que envolvían el interior de las tiendas y creaban una imagen reconocible, flexible y contemporánea.
Una vez más, el color no es decoración. Es identidad, orientación y memoria visual.
El amarillo Mandarina Duck se convierte en arquitectura.
2006 - Sony VAIO: la tecnología encuentra una nueva bolsa
En 2006, Mandarina Duck firmó una colaboración con Sony VAIO Europe para una colección de bolsas para portátiles. Es uno de los capítulos más interesantes para recuperar, porque conecta la marca con la movilidad digital en un momento en que el portátil se estaba convirtiendo en una herramienta personal y cotidiana.
La colección fue creada para transformar la clásica bolsa para ordenador en un accesorio más contemporáneo: nylon, cuero, detalles funcionales, bolsillos internos para documentos y material de oficina, espacio para cuadernos y una estética coherente con el mundo VAIO.
Este pasaje resulta muy relevante hoy en día. Muestra a Mandarina Duck como una marca capaz de anticipar los nuevos hábitos en torno al trabajo móvil. Mucho antes de que el “urban commuting” se convirtiera en un lenguaje común, la marca ya había identificado la necesidad de llevar tecnología, documentos y objetos personales en una solución funcional y reconocible.
2006-2007 - Y’s Mandarina: el encuentro con Yohji Yamamoto
En 2006, Mandarina Duck firmó una colaboración internacional con Yohji Yamamoto: nació Y’s Mandarina.
Fue un paso importante, que llevó a la marca a un diálogo directo con la moda japonesa y con una de las figuras más influyentes del diseño contemporáneo.
La colaboración combinó el saber hacer de Mandarina Duck en bolsos, viajes y accesorios con el lenguaje esencial, conceptual y sofisticado de Yamamoto.
Las líneas presentadas se exploraron en modelos suspendidos entre accesorio y prenda, función y silueta, viaje y moda. Es uno de los momentos más fuertes en la proyección internacional de la marca: Mandarina Duck ya no es solo un nombre italiano en bolsos y equipaje, sino una plataforma de contaminación entre diseño, moda y cultura global.
2007 - El teléfono Alcatel Mandarina Duck
En 2007, Mandarina Duck también entró en el mundo de la telefonía móvil con un teléfono Alcatel de marca compartida. En una época en la que la moda y la tecnología comenzaban a superponerse con fuerza creciente, el proyecto llevó el signo de Mandarina Duck a un objeto personal y cotidiano que siempre está en movimiento.
El teléfono se presentó como un dispositivo de moda, lanzado en colores brillantes y diseñado para destacar no solo por su función, sino también por su estilo. Hoy, el proyecto parece casi pop, pero sigue siendo muy significativo: confirma la capacidad de la marca para cruzar categorías manteniendo una fuerte identidad visual.
Mandarina Duck interpretó la tecnología como un accesorio, y el accesorio como una forma de expresión personal.
2007-2008 - Asia, nuevos mercados y venta minorista internacional
La dimensión internacional de la marca se fortaleció durante los años 2000. Fuentes en línea indican una amplia red de tiendas monomarca y expansión hacia mercados no europeos, con aperturas y distribución en Australia, Corea, Chile, Venezuela, Canadá y Turquía, así como planes de crecimiento que incluyen Sídney y Ankara.
En 2008, también se informó la entrada de la marca en el mercado indio con una primera tienda monomarca en Nueva Delhi, mientras que fuentes japonesas describieron la apertura en 2007 de la primera tienda dedicada a la ropa femenina de Mandarina Duck en Japón, en la zona de Ebisu.
Este capítulo es importante porque cambia la historia de “marca italiana” a “marca italiana con vocación global”: una identidad nacida en Bolonia, crecida en Europa y capaz de hablar a consumidores asiáticos e internacionales a través del color, la función y el diseño.
2008 - La tienda insignia de Londres por Marcel Wanders
En 2008, Mandarina Duck confió a Marcel Wanders el diseño de su tienda insignia en Londres. El resultado fue un espacio comercial teatral y visionario basado en la historia de Gulliver: una figura amarilla de siete metros conectaba los dos pisos de la tienda, acompañada por una pared espejada “respirante” y docenas de maniquíes animados.
Es uno de los momentos más icónicos en la historia comercial de la marca. La tienda se convirtió en un ser vivo, un ambiente que respira, una experiencia inmersiva capaz de humanizar el producto y transformar el acto de comprar en una historia.
El proyecto también ha sido citado en la literatura de diseño comercial como un ejemplo de interiores capaces de capturar la imaginación del cliente.
2011 - Un nuevo puente entre Europa y Asia
En 2011, Mandarina Duck entró en una nueva fase con su adquisición por el grupo coreano E-Land.
Este paso abrió un nuevo capítulo internacional. Por un lado, la marca preservó su herencia italiana; por otro, se conectó con una plataforma asiática con gran experiencia en venta minorista y distribución.
Fue un momento de transformación: Mandarina Duck se convirtió aún más claramente en un puente entre Europa y Asia, entre la herencia italiana y los nuevos mercados globales.
2012 - Tienda principal de Bolonia: volviendo a las raíces
En 2012, Mandarina Duck regresó simbólicamente a sus raíces con la tienda insignia de Bolonia, cerca de la Piazza Galvani.
El proyecto, curado por Atelier Mendini, realzó los códigos que habían definido la marca durante sus primeros 35 años: color, modernidad, funcionalidad y alegría.
Después de años de expansión internacional, Bolonia volvió a ser el lugar donde la marca reafirmó su origen. No como nostalgia, sino como una base de identidad desde la cual seguir avanzando.
2013 - Logoduck+
En un mundo de maletas con formas rígidas y paletas de Color formales, Mandarina Duck presentó LOGODUCK en 2013: una línea de viaje de policarbonato con formas suaves y redondeadas y un volumen compacto.
El Color, en todos sus tonos, se convirtió en el leitmotiv, expresando una forma de viajar más fluida e informal. En 2018, una ligera renovación redefinió algunas características de la maleta, cuyas líneas suaves evolucionaron hacia el actual LOGODUCK+.
En el período pospandemia, la forma en que las personas viajan ha evolucionado. La transformación digital, las experiencias de compra personalizadas, la sostenibilidad y la adaptación a nuevos modelos de viaje se han convertido en factores clave.
Con sus productos, Mandarina Duck busca ofrecer experiencias de viaje auténticas y genuinas, alejándose de los hábitos turísticos tradicionales y adoptando una forma de viajar funcional, cómoda y ligera.
2015 - Olimpia Zagnoli: el color se convierte en lenguaje
En 2015, Mandarina Duck colaboró con Olimpia Zagnoli, una de las ilustradoras italianas más reconocidas en la escena internacional. Su lenguaje, compuesto por formas sintéticas, colores intensos e ironía gráfica, se fusionó de manera natural con la identidad de la marca.
Fuentes en línea describen una colaboración desarrollada en LOGODUCK y Revival: rostros, patrones, color e ilusión óptica transforman la superficie de bolsos y equipaje en un campo narrativo.
Es un paso importante porque confirma una vocación ya presente en la historia de Mandarina Duck: el producto puede convertirse en un soporte visual, una superficie artística, un objeto funcional y expresivo al mismo tiempo. El bolso no está decorado. Se reinterpreta como un lienzo.
2016 - Regeneración de Utility: regenerando un icono
Casi cuarenta años después de su debut, Utility regresó como un proyecto contemporáneo que reactivó uno de los diseños más icónicos de Mandarina Duck. Presentado en Pitti Uomo 90 en 2016, el Utility Regeneration Project introdujo cinco reinterpretaciones unisex de la mochila original, actualizadas con nuevos materiales, colores y detalles bajo la dirección creativa de Denis Frison. El proyecto pronto evolucionó hacia un viaje digital y editorial, con influencers documentando sus viajes por destinos y eventos internacionales. Las colaboraciones con Vogue Italia y 10 Corso Como reforzaron aún más la relevancia de Utility dentro de la moda, la publicación y la cultura urbana. Con Utility Regeneration, Mandarina Duck demostró que un archivo puede mantenerse vivo, transformando un ícono histórico en un símbolo del movimiento contemporáneo.
2018 - Paleta
«¿Qué esconden las maletas?»
Con POPSICLE, Mandarina Duck decidió mostrarlo. La carcasa rígida completamente transparente revela el interior del producto: módulos suaves y coloridos en diferentes formas que se convierten en parte del diseño, transformando lo que normalmente está oculto en un elemento visual.
Un enfoque inesperado que reinterpreta el viaje a través de la transparencia, el color y la libertad de organización.
2019 - Viaje Imaginario: Emiliano Ponzi y Mauro Seresini
En 2019, Mandarina Duck retomó la relación entre viaje, ilustración y comercio minorista con Imaginary Journey, una colección cápsula Primavera-Verano 2019 firmada por Emiliano Ponzi.
El proyecto cobró vida en la tienda insignia de Via Fiori Chiari en Milán durante Fuorisalone: el ilustrador presentó la cápsula, mientras que el mundo imaginario del viaje también se tradujo en una escultura de Mauro Seresini, un diseñador de papel capaz de convertir el papel en objetos escénicos y poéticos.
La fuerza del proyecto radica en la contaminación: producto, ilustración, instalación y espacio comercial se convierten en partes de la misma historia. Viajar no es solo lo que el producto permite hacer, sino lo que la marca permite imaginar.
2022 - 45 años: el archivo vuelve a moverse
En 2022, Mandarina Duck celebró su 45º aniversario volviendo a su archivo, no como un ejercicio de nostalgia, sino como una oportunidad para reafirmar lo que ha hecho que la marca sea reconocible desde el principio: color, función, ligereza, ironía y la capacidad de evolucionar.
Para el aniversario, la marca rindió homenaje a su historia con una cápsula dedicada a la mochila, uno de los objetos más cercanos al ADN de Mandarina Duck. Simple, cotidiana y transversal, habla de viajes, ocio y movilidad urbana.
El mensaje es claro: el legado de Mandarina Duck no es un archivo estático. Es un material vivo, listo para ser re-leído, usado y llevado a nuevos estilos de vida.
2024 - Mandarina Duck Gallery: el archivo se convierte en una experiencia
En 2024, el proyecto Mandarina Duck Gallery devolvió el archivo al centro del espacio comercial. En Verona, en Via Mazzini, la marca inauguró un recorrido que pone en diálogo productos históricos, campañas icónicas y nuevas colecciones.
La tienda no es solo un lugar de venta, sino un dispositivo narrativo: productos, imágenes, materiales de archivo e instalaciones construyen un puente entre el pasado y el presente.
Es un paso importante en la historia del patrimonio de la marca. Mandarina Duck no solo exhibe su memoria. La escenifica. El comercio minorista se convierte en experiencia, archivo accesible y narración física. Se convierte en un lugar donde el público puede cruzar el lenguaje de la marca, reconocer sus íconos y redescubrir la libertad creativa que la ha acompañado desde 1977.
La misma lógica se refleja en el proyecto Mandarina Duck Gallery presentado en Berlín, donde la nueva línea ECO COATED se narra junto con la historia de la marca. Es un proyecto que confirma la capacidad de Mandarina Duck para usar el espacio como narración: no solo producto, sino identidad, memoria y visión contemporánea.
2024-2026 - ECODUCK™: innovando con responsabilidad
¿Cuántas botellas se necesitan para crear una bolsa?
Con ECODUCK™, Mandarina Duck sigue un camino más consciente a través de materiales reciclados, diseño funcional y productos creados para la movilidad contemporánea. Líneas como ECO COATED y Revival 2.0 reinterpretan los valores históricos de la marca — color, practicidad, multifuncionalidad y ligereza — mediante un enfoque más consciente hacia los materiales.
Al mismo tiempo, líneas como Smart Duck ponen la función en el centro, ofreciendo organización, accesibilidad y soluciones técnicas para el desplazamiento diario, los viajes y el movimiento cotidiano.
Para Mandarina Duck, la sostenibilidad no se convierte en una declaración abstracta. Se convierte en una solución concreta: materiales más conscientes, productos resistentes y objetos diseñados para durar y acompañar el cambio.
2025 - VAIA: el diseño como herramienta de cambio
En 2025, Mandarina Duck se unió a VAIA en un proyecto que integra la sostenibilidad en una historia más amplia de naturaleza, diseño y responsabilidad.
La colaboración, lanzada durante la Semana del Diseño de Milán y continuada en la Foresta degli Innovatori en los Dolomitas, se basa en una visión compartida: la creatividad puede convertirse en una herramienta para el cambio positivo.
ECO COATED se convierte en el producto simbólico de esta dirección, porque traduce la conexión entre diseño, materiales reciclados y una nueva conciencia ambiental en una forma concreta.
Para Mandarina Duck, es una evolución natural. Una marca que siempre ha experimentado con materiales y funciones continúa haciéndolo con una mirada más contemporánea: no solo innovando para sorprender, sino innovando para generar valor.
2025/26 - Sandokan: viajar vuelve a ser una aventura
Con Mandarina Duck x Sandokan, viajar vuelve a ser historia, imaginación y aventura.
La cápsula dedicada al héroe de Salgari fue creada para la nueva serie producida por Lux Vide en colaboración con Rai Fiction, reinterpretando LOGODUCK+ a través de gráficos inspirados en el tigre, la jungla, el océano y los personajes de la historia.
El trolley se convierte en un pasaporte visual: no solo un objeto funcional, sino un soporte narrativo capaz de transportar todo un universo.
Es una colaboración perfectamente alineada con la historia de Mandarina Duck. Desde los años ochenta, la marca ha contado el viaje como descubrimiento, juego, libertad e inesperado. Sandokan reactiva ese mismo espíritu en clave contemporánea, reuniendo cultura pop, televisión, licencias y producto.
Hoy - Siempre en movimiento
Las ciudades han cambiado. El trabajo ha cambiado. La forma en que viajamos ha cambiado, e incluso el significado de la movilidad cotidiana ha evolucionado. Mandarina Duck sigue moviéndose entre el archivo y el futuro, el retail y la experiencia, la sostenibilidad y la imaginación. El producto se convierte en contenido, el contenido se convierte en comunidad, y la comunidad se convierte en historia. Desde el primer Utility hasta las nuevas colecciones responsables, desde campañas visionarias hasta espacios de retail narrativos, desde colaboraciones culturales hasta nuevos lenguajes digitales, una cosa se ha mantenido constante desde 1977 hasta hoy: el deseo de crear objetos capaces de adaptarse al cambio, interpretando su tiempo con funcionalidad, ligereza y libertad. Porque el movimiento siempre ha sido parte del ADN de Mandarina Duck. No solo como un destino. Sino como una forma de ver el mundo.